“La falla de Cabuérniga va de Laredo a Avilés y levanta la sierra del Cuera, la Peña Maín y las sierras entre Oviedo y Gijón”, dice el científico.

“La cordillera Cantábrica se formó por colisión y, contrariamente a la de los Andes, carece de actividad volcánica; llama la atención la gran presencia de calizas, debido a la cercanía que la zona tenía a los trópicos”. Así lo explicó ayer en el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA Nemesio Heredia, Investigador del Instituto Geológico y Minero de España, IGME-CSIC, que abrió el nuevo ciclo de charlas de otoño del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

La presentación corrió a cargo de María Fernández, delegada institucional del CSIC en Asturias, que destacó el regreso presencial de las charlas, que el año pasado no pudieron realizarse por las restricciones de la pandemia. “Hoy es un día muy especial y estamos muy felices de regresar al Club Prensa Asturiana”, indicó la científica.

“En los Andes apenas hay calizas, ya que estaban muy cerca del Polo Sur y eran áreas muy frías; tampoco hay capas de carbón, que sí se encuentran en la cordillera Cantábrica”, matizó Heredia, doctor en Geología por la Universidad de Oviedo que ejerce como científico titular en el Instituto Geológico y Minero de España (IGME) en Oviedo y lleva investigando el levantamiento de grandes cordilleras, tanto antiguas como recientes, desde hace más de 30 años. En los Andes y la Antártida ha trabajado ininterrumpidamente desde 1993 con el objetivo de conocer su evolución desde el Paleozoico a la actualidad. “La cordillera Cantábrica, al igual que todas las montañas del Planeta, surge como resultado del choque de varias placas tectónicas a lo largo de los últimos 350 millones de años”, manifestó el científico, que ha estudiado la evolución de la cadena montañosa y recientemente las posibilidades para el almacenamiento de CO2.

“Con un poco de información sobre el subsuelo se puede hacer una reconstrucción en profundidad de su composición”, indicó el investigador, que explicó cómo en la cordillera han llegado a provocarse explosiones con Goma-2 para determinar el comportamiento de las ondas expansivas en las diferentes capas. “España es uno de los pocos países que tienen hecha su carta geológica, algo que resulta muy útil”, aseguró.

Entre los fenómenos geológicos de la cordillera Heredia se refirió de manera específica a la falla de Cabuérniga, que va desde Laredo hasta Avilés y es la que a lo largo de 250 kilómetros levanta la sierra del Cuera, la Peña Maín o las sierras litorales que hay entre Oviedo y Gijón.

Noticia de ‘La Nueva España’