Duda de que el informe que atribuye las manchas en la playa al ‘Castillo de Salas’ haya analizado muestras del barco y «se reafirma» en sus tesis.

Guerra abierta entre entidades por los estudios sobre el origen del carbón que tizna periódicamente de negro la playa de San Lorenzo. El Instituto de Ciencia y Tecnología del Carbono (Incar), integrado en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, «se reafirmó» ayer en las conclusiones de su informe de diciembre de 2020 entregado al Consistorio. Un amplio estudio que determinó que un 75,3% de las más de 200 muestras analizadas eran de carbón totalmente incompatible con el que transportaba el ‘Castillo de Salas’ y su origen «estaría ligado al movimiento de grandes tonelajes de carbón en áreas próximas». Es decir, a la actividad granelera en El Musel.

La doctora en Geología Isabel Suárez-Ruiz, especialista del Incar, echó por tierra el contrainforme presentado hace unos meses por la Autoridad Portuaria que atribuía el problema al buque hundido ‘Castillo de Salas’ en 1986, asegurando que «su credibilidad es nula, no tiene validez ni rigor científico, porque se basa en datos erróneos y procesos tergiversados para llegar a unas conclusiones prefijadas».

La científica cargó contra el estudio elaborado por Germán Flor y Félix Mateos, de Gea Asesoría Ecológica, del que dijo que todo él «es rechazable por ser un cúmulo de errores de concepto graves, de datos mal obtenidos y tergiversados, de premisas erróneas, de afirmaciones y argumentaciones no soportadas ni por los conocimientos existentes en la ciencia del carbón ni por las normas que regulan los análisis sobre carbón». Según expuso Suárez-Ruiz, en presencia de la mayoría de portavoces municipales, «las interpretaciones que se hacen en el contrainforme (el encargado por El Musel) son achacables a personas sin experiencia probada en el tema carbón o ciencia y tecnología del carbón, su procesamiento y caracterización, y menos aún en el campo específico de la petrografía del carbón, y sin ningún soporte o apoyo bibliográfico riguroso».

Acompañada del director del Incar, Fernando Rubiera, y del edil de Medio Ambiente, Aurelio Martín, recriminó a la Autoridad Portuaria haber encargado un estudio paralelo para desmentir el inicial del Incar impulsado desde el Consistorio gijonés. «Las administraciones no están para hacer contrainformes», censuró.

Una de las bases en que la experta en petrografía del carbón del Incar apoya su demoledora crítica es que Flor y Marcos no demuestran en ningún momento en su estudio que las muestras con las que han trabajado sean efectivamente del ‘Castillo de Salas’. «Ni hay fotos o imágenes, ni hay coordenadas de situación que lo prueben». De hecho, la científica aseguró que no lo son y que se trata de mezclas de múltiples carbones de diversos rangos en el fondo de la bahía, lo que habría según ella impedido hacer una comparativa real entre los materiales del barco hundido y los carbones que se recogen en la actualidad en la playa. Ese es para Suárez-Ruiz el fallo de partida detrás del cual llegan en cadena muchos más. Como por ejemplo el hecho de que «los autores encuentren un 15% de carbones subbituminosos y lo que justamente no traía el ‘Castillo de Salas’ eran carbones subbituminosos». Y remarcó que el buque solo traía cuatro carbones diferentes (Consol, Keystone, Masco y United Wellmore), algo que según ella está debidamente documentado y no es debatible.

La especialista también reprochó a los autores del contrainforme del Puerto que omitan en su estudio deliberadamente la información existente sobre la carga transportada sobre el ‘Castillo de Salas’, información pública y accesible, localizada en el Archivo Histórico en Oviedo, toda vez que estos documentos fueron en su día material judicializado.: «La pregunta es, ¿por qué?».

Noticia de ‘El Comercio’